jueves, 24 de mayo de 2012

Papel, para que todo vuelva a suceder (solo si es con ellas)

Poco a poco, va llegando el día en qué sin querer miras atrás. Miras esos recuerdos camuflados entre lianas de fiestas y árboles de problemas superados. Vislumbras algunas figuras pequeñas, tiernas, dulces, que con su bendita inocencia juegan sin pensar en nada más. Ahí te das cuenta de quiénes son. Son los que aún ahora están a tu lado, sin abandonarte, en todo momento, sin dejar que mires esos árboles gigantes que tanto te han tormentado, sin impedir que te choques con otros pero ayudándote a levantar a cada caída, porque aprenden contigo. Codo con codo, cacahuete a cacahuete como cuando en un punto máxima de locura decides salir a la calle con dos personitas vestidas (según ellas) no muy apropiadamente a coger los frutos secos de entre una marea de gente, como cuando en momentos de locura nos da por saltar en la cama, de gritar, de cantar (o desentonar), de aumentar a cada segundo las ganas de vivir conjuntamente, de vivir respirando el mismo aire que desde pequeñas nos ha hecho subsistir unidas. 
Lo imprescindible se basa en pequeños detalles, detalles como unas simples letras escritas a las siete de la mañana por el pequeño hecho de alegrar a alguien. Esos gestos insignificantes pero importantísimos son los que hacen darme cuenta de lo afortunada que soy al tenerlas a mi lado. Nada sería igual si ellas no estuvieran allí para reírse de mí  o para decirme: eh, tú alegra esa cara! Las quiero y aún más en el mundo genial de las cosas que ME dicen!


son el motivo de mi sonrisa*

sábado, 19 de mayo de 2012

seguirá soñando

Hoy sentía ganas de pintauñas negro y rojo carmín en sus sensuales labios, pelo alborotado y chupa de cuero, de shorts altos y camiseta rota por dentro, de ojos pintados sin medida, sonando Guns'n Roses en su ya desgastado descapotable. Caravana, carretera y manta y a perderse en algún confín de un descampado, a un concierto de buena música con gafas de sol oscuras, cuadradas y besos agresivos en su cuello. Hoy quería deshacerse de problemas, si es que algún día había pensado en ellos. Deseaba volar sin alas, coger un cigarrillo y tener que volver atrás a coger una cerveza, no le gustaba pero le hacía sentir ella. Hoy quería saber tocar la guitarra, sentarse en el suelo de playa perdida alrededor de un fuego improvisado y entonar algo como nothing else matters de Metallica al son de una brisa marina prácticamente imperceptible. Hoy quería tener cuatro amigas, igual de locas que ella, a su lado para reírse de algún chico que pasase enfrente y seguir la juerga, despeinadas, cigarrillo en mano y carcajadas a romper. Hoy quería viajar a Estados Unidos, perderse por algún lugar de California, o Seattle, o cualquiera de sus estados, hacer la ruta 66 y no volver, sin mirar atrás y sin rumbo fijo. Hoy quería sentir qué era eso de ser una alma libre, quería saber qué era llevar una vida de perros, quería saber qué era sentirse libre, quería saber cómo era vivir como siempre soñó que sería en otra vida. Se quedó con las ganas.



miércoles, 16 de mayo de 2012

anhelos de eternidad

Muchas veces me he preguntado cuál es la diferencia entre querer a una persona y enamorarse. algunos dicen que querer, se puede querer a mucha gente; de maneras diferentes sí, pero simplemente queriendo. y que verdaderamente solo te enamoras de una persona, alguien que no deja de sorprenderte, que aparte de quererla darías tu vida y más por ella. Otros dicen que la diferencia es que al enamorarte sientes deseo por esa persona, atracción y aunque la quieras, si no hay esa atracción de imanes de polos opuestos la cosa no funciona. 
Una vez alguien (mi campanilla preferida) me dijo que la diferencia era muy simple. Es verdad se puede querer a muchas personas, pero siempre habrá alguien que quieras de manera especial, ese grado de estimación va aumentado día a día y no puedes evitar hacer todo lo que puedes y más para tener contenta a esa luz que guía tu camino. En cambio, enamorarse, no solo implica querer más y más a esa persona, implica que al verlo tus ojos brillen, que al notar su tacto y su respirar cerca se ponga la piel de gallina, que al oír su dulce voz todo coja un aire plácido y sereno. Pero la mayor diferencia está en qué sabes que al ver que algo va mal, que algo falla, puedes decírselo con la certeza absoluta de que eso no va a cambiar nada, porque sabes que todo irá bien. Saber que puedes ser tú misma sin tener que esconderte de nada y de nadie, sentir que al fin estás cómoda contigo misma gracias a su infinita paciencia al soportar las niñeces de una chica de unos dulces dieciséis. Saber que aunque a veces las cosas pueden complicarse se sacan adelante, porque para ellos quererse es poco. Porque van más allá del infinito.




Qué caro es el tiempo... no nos damos cuenta y pasa imperceptible ante nuestros ojos. 18 años pueden aparentar ser pocos, tú sé que los has aprovechado al máximo. Ahora te has encontrado conmigo, y justo en tus 18 voy a intentar que ese tiempo tan caro lo pasemos juntos, siendo más fuertes que nada, porque al fin comprendo esa diferencia entre querer y enamorarse, y creo que queda bastante claro cuál es la opción con la que me quedo. Has hecho de mi en muy poco tiempo alguien más fuerte,capaz de superar mis miedos y enfrentarme más que nunca a los problemas, a saber que tu eres mi mayor apoyo. En tus 18 voy a intentar ser no solo tu acompañante, voy a ser la que te estire las orejas 18 veces, la que te dará 18 besos, la que no se separará de ti hasta el resto de la eternidad.

miércoles, 25 de abril de 2012

la casa por el tejado

Dos manos juntas, dos cuerpos al borde de tocarse, cuatro ojos buscándose, dos narices bailando a centímetros la una de la otra.

hasta mis locuras se quedan a medias sin ti
Un olor que se impregna en su recién deshecha cama después de que las ganas de jugar los venzan y acaben revolcándose en un sinfín de caricias.
Dos ojos marrones, no, verdes, no, miel. Se puede nadar en ellos, en su dulzura capaz de atraer a la más despistada de las abejas y, ese mirar... esa forma de conseguir que las sombras que pasan por delante se conviertan en aire, pasan a formar parte del oxígeno que respiran, se esfuman, por la intensidad que sus miradas entrecruzadas buscan, encuentran y quedan fijas.
Tres canciones sonando en la cabeza. Muchas melodías, todas hablan de lo mismo o tal vez lo parece... solo consigue advertir ciertas frases, todas van por ella, por él, por los dos. 
Cuatro días a los que va a escupir en la cara de la distancia y va a seguirlos tan de cerca que en menos de lo que el sol arranca ya habrá oscurecido, y la luna, siempre su confidente y ayudante le dará todas sus estrellas para poder tejer su particular cielo protector en la carrera hacia él. Porque al fin y al cabo solo es eso. Su desesperado anhelo de que vuelva. De sentir su respirar lento en su pecho y su corazón tranquilo y acelerado en su cuerpo.

miércoles, 4 de abril de 2012

No es por maldad, lo juro; es que me divierte el fuego

Maldita dulzura la tuya, como dice esa canción. La que me arrastra a una espiral de un frenesí incontrolado, de una sed incapaz de ser satisfecha, de besos sin final. 
Maldita dulzura la mía, que nos conduce a los dos a un querer y poder, a un vayamos tranquilos pero sin pausarnos.
Maldita dulzura la tuya que me empuja a querer más y más de ti, a no querer renunciar ni a un solo segundo de tu divina presencia, de ser egoísta al no querer compartirte con nadie.
Maldita dulzura la mía que te hace renunciar a un poco de ti para ser un poco más mío, a hacer de tus momentos, nuestros momentos.
Maldita dulzura la nuestra por querernos tanto que no sólo sacamos lo más nuestro de dentro, sino que sacamos lo mejor de nosotros mismos cuando estamos juntos. 
Los días pasan y ese bucle de colores al que sigo enganchada al verlo cada mañana hacen que mi sonrisa se vaya haciendo un huequecito entre tanta ruina y basura, entre tanto miedo y estupidez. El tiempo parece estar de nuestro lado pero nunca va a estarlo incondicionalmente, hay demasiado por hacer, hay demasiado qué descubrir. Pero nosotros seguimos encabezados en disfrutar de esa dulzura que nos atrae, que nos junta, que nos empuja a querernos más y más. Y ¡qué rayos!, me encanta que sea así. 

Bendita dulzura la nuestra.